<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017</id><updated>2011-12-28T03:43:38.024-08:00</updated><category term='vozpopuli.com'/><category term='Javier Benegas'/><title type='text'>Javier Benegas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-7827046441499094299</id><published>2011-12-05T04:00:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T04:20:58.414-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vozpopuli.com'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Javier Benegas'/><title type='text'>Un reto colosal a la medida de nuestra Historia</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #3d85c6;"&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/un-reto-colosal-la-medida-de-nuestra-historia" target="_blank"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;b&gt;2004&lt;/b&gt;, una mayoría de españoles decidieron dar un salto al vacío y demostrar  que todo era posible con tan sólo desearlo. Ablandados durante años por una orgía de derechos sin apenas contrapartidas, y en plena catarsis emocional y voluntarismo irracional, de fiebre consumista y dinero barato, terminamos por desertar de la realidad. De tal suerte que nuestras vidas y patrimonios quedaron a merced de un presidente a todas luces incapacitado para gobernar, el cual, una vez a los mandos de un sistema político herméticamente cerrado, pudo hacer y deshacer a su antojo durante casi ocho años hasta sumirnos en el mayor desastre económico e institucional de nuestra historia reciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;La catástrofe es de tales proporciones que se vuelve tristemente vigente la recomendación formulada en el siglo &lt;b&gt;XIX&lt;/b&gt; por un historiador inglés, que decía lo siguiente: &lt;i&gt;“aquel que desee familiarizarse con la anatomía morbosa de los gobiernos; aquel que desee conocer hasta qué punto se puede envilecer y arruinar un gran Estado, debe estudiar la historia de España”&lt;/i&gt;. Pero, a pesar de toda evidencia, hay quienes alegan que nuestra tragedia es importada, producto de una concatenación de conspiraciones y tramas financieras urdidas por entes malévolos más allá de nuestra fronteras, de la misma manera que &lt;b&gt;Felipe II&lt;/b&gt; culpaba a los enemigos extranjeros – cuando no a la Divinidad – de los graves problemas internos de su imperio. Nada más lejos de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Postrados como estamos, al menos seamos dignos y pongamos coto a la mentira. No es cierto que nuestra crisis terminal se deba a que el crash financiero de &lt;b&gt;EE.UU.&lt;/b&gt; haya devenido en una crisis financiera internacional. Ni siquiera obedece, en nuestro caso particular, al añadido de la explosión de la burbuja inmobiliaria. Ambos sucesos, aunque a la postre decisivos, no son el mal de fondo sino el detonante que ha dinamitado un sistema político y económico enfermo y endogámico, rendido al endeudamiento – da lo mismo si público o privado: la deuda es deuda – y a la dependencia crónica del sector financiero. Y por más que se grite a los cuatro vientos que el enemigo de nuestro bienestar es el Mercado, lo cierto es que son los gobiernos (los políticos) y el acomodamiento de la sociedad las causas del problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reacción de los mercados tan sólo es la consecuencia lógica y previsible; la presión que ejercería cualquier acreedor a un deudor cuando este último, con unos ingresos cada vez más exiguos y unos gastos crecientes, se resiste a poner en orden sus cuentas. Quienes nos vigilan sencillamente anticipan la futura insolvencia de un país con más de cinco millones de parados, que no crea empleo, no crece,  no hace reformas de calado y vive instalado en el déficit, y todo ello en un entorno donde el crédito desaparece. Es decir, &lt;b&gt;una bomba de relojería: la crónica de una bancarrota anunciada&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo sucedido, y lo que aún está por suceder, tiene su moraleja. La vida es un deporte muy duro. Y quien nos venda lo contrario, miente. Los paraísos terrenales no existen. Por eso las religiones, que pese a todo son más honradas que las ideologías, aluden a ellos refiriéndose al más allá, conocedoras de que en este mundo lo que hay es una incertidumbre crónica; un sube y baja continuo que dura lo que dura nuestra existencia. En el mundo real, tumbarse a contar estrellas y fiar nuestro destino a imaginarios colectivos, conceptos trampa y fantasías delirantes, conlleva el pago de un precio demasiado elevado que puede llegar a costarnos la vida. Y en ese trance estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En España hemos llegado a un punto en el que ya nadie es del todo inocente. Para demostrarlo, no hay más que tirar del hilo de cualquier trama de corrupción y comprobar que ninguno de cuantos fueron tentados, jóvenes o viejos, ricos o pobres, ignorantes o sabios, progresistas o conservadores, ateos o creyentes, se resistieron al éxito inmerecido y al dinero fácil. Pero este desastre no sólo se explica en la sucesión de corrupciones clamorosas, también hay de fondo corrupciones menores que nacen en el pensamiento colectivo y en la compra mediante el voto de una seguridad ficticia renunciando a cualquier compromiso individual con la Libertad. En palabras de Cayo Salustio: &lt;i&gt;“son pocos los que prefieren la libertad, la mayoría sólo quiere un amo justo”&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En comparación con lo que se nos viene encima, estos últimos cuatro años de crisis van a parecer un dulce preámbulo. Lo acontecimientos futuros prometen poner a prueba nuestra capacidad de resistencia y, también, esa solidaridad grandilocuente que, en los años del “buenismo”, se convirtió en un bonito y decorativo adorno de hojalata. Vamos a comprobar quiénes de entre nosotros actuarán de forma responsable y acorde con la gravedad de la situación, y quiénes se van a resistir ferozmente a aceptar la cruda realidad, aún a sabiendas de que ello implique que sus iguales soporten una carga doblemente inhumana. Confiemos que en la inmensa mayoría impere el compromiso, la capacidad de sacrificio y el sentido de la responsabilidad que los tiempos demandan. No se trata de inmolarse en el altar de lo imposible, sino de sobrevivir. Y en eso, los españoles, deberíamos ser consumados maestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, por mérito propio, somos la antítesis de aquella afirmación de &lt;b&gt;George Borrow&lt;/b&gt;, en la que aseguraba que &lt;i&gt;“la gravedad y la compostura son aspectos fundamentales del carácter de los españoles”&lt;/i&gt;. Sin embargo, no hay que desesperar. España sigue siendo una gran nación que se crece ante la adversidad. Nosotros, sus actuales pobladores, debemos aprender la lección y recurrir a los genes olvidados para poner en valor un país que, no hace tanto, sentó las bases de la actual Europa de los estados, mal que les pese a algunos. A malas, habrá que tirar de amor propio, que es patriotismo en su forma más inteligente y práctica. El reto es sin duda colosal, pero ni más ni menos que a la medida de nuestra azarosa historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Twitter: @BenegasJ]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-7827046441499094299?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/7827046441499094299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/12/un-reto-colosal-la-medida-de-nuestra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/7827046441499094299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/7827046441499094299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/12/un-reto-colosal-la-medida-de-nuestra.html' title='Un reto colosal a la medida de nuestra Historia'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-5236731751281157564</id><published>2011-11-28T03:57:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T04:21:08.918-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vozpopuli.com'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Javier Benegas'/><title type='text'>Reformar la Justicia, la primera medida económica</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #3d85c6;"&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/reformar-la-justicia-la-primera-medida-economica" target="_blank"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desempleo en España supera el 22%. Y, en el caso del paro juvenil, esa cifra se eleva al 40% e, incluso, en el caso de jóvenes de edades comprendidas entre los 16 y 18 años, el porcentaje supera por mucho el 60%. Esto no son datos estadísticos, son la constatación de una catástrofe. Pero – y aquí está la sorpresa – no estoy hablando de porcentajes de 2011, sino de los correspondientes a los años ’80 del pasado siglo. Han transcurrido tres décadas – 30 años, que se dice pronto – y la zozobra de hoy es proverbialmente idéntica a la de aquellos días, como si el tiempo no hubiera transcurrido desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Lo que está poniendo de manifiesto esta simetría entre nuestro pasado y nuestro presente es una realidad desoladora: cada vez que el mundo desarrollado se ve sumido en una grave crisis, España, en lo que al ciudadano de a pie respecta, no retrocede unos pocos años sino que, por defecto, vuelve al principio, al punto de partida. Es como si el país entero estuviera atrapado dentro de una infernal máquina del tiempo que, una y otra vez, nos devuelve al pasado – es decir, al inmutable presente –, haciendo tabla rasa de cualquier mérito y sacrificio, con la diferencia de que cada vez estamos más exhaustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este ciclo infernal, donde según parece no hacemos otra cosa que caminar en círculos, la urgencia económica se impone siempre a cualquier otra consideración. Y se abre paso, una y otra vez, un proceso de reformas fiado a lo puramente económico. Pero si la sociedad tuviera más memoria que la que tiene un pez, caería en la cuenta de que esto ya lo hemos vivido. Y que el duro camino que ahora nos toca recorrer se parece y mucho al ya recorrido hace 30 años. Aquí estamos de nuevo, en el mismo punto de partida, obligados a empezar desde cero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cruel presente, de tener aspecto humano, se asemejaría mucho a aquel ángel vengador travestido de psicópata creado por los hermanos Coen. Un personaje que, implacable, acorralaba una a una a sus víctimas – a la sazón, seres inconsistentes y amorales – y, momentos antes de darles matarile, les formulaba la siguiente pregunta: “Si la norma que has seguido te ha llevado hasta aquí, ¿de qué te ha servido?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro caso, la “norma” que seguimos en el pasado, y vamos a seguir también en el presente, se limita a sanear las cuentas y a tratar de reactivar la economía. Cualquier otra reforma estructural que vaya más allá de los estrictamente económico no tiene cabida. Dada la urgencia del momento, puede parecer lógico que lo económico prime por encima de todo y que ello nos obligue a dejar en segundo plano otras cuestiones muy relevantes. Pero es un error. El progreso y la prosperidad futura no sólo van a depender de reformar el mercado laboral, aumentar nuestra competitividad, sanear y reestructurar el sector financiero y reducir nuestra deuda pública y privada, sino que están íntimamente ligados al buen o mal funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Porque, en última instancia, lo que termina por engrandecer o destruir a una nación no son los ciclos económicos que evolucionan al margen de lo humano y lo divino, sino el buen funcionamiento de sus instituciones. Y, especialmente, de aquellas que tienen que ver con la Justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algo está poniendo de relieve la actual crisis, además de las ya conocidas ineficiencias de nuestro modelo político, económico y territorial, es la enorme corrupción que hemos desarrollado en estos últimos 30 años, cuyo coste, por si aún no nos hemos percatado, además de reputacional y moral es fundamentalmente económico. Si fuera posible hacer un cálculo de lo que la corrupción representa en pérdidas económicas, tarea esta que se me antoja colosal, seguramente el resultado sería superior a los 30.000 millones de euros que descuadran nuestro déficit público y, también, alcanzaría para cubrir una buena parte de los 400.000 millones de deuda pública y privada que nos vencen en 2012.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para tener conciencia de la magnitud del problema, hay que entender que en España la corrupción no sólo procede de una selecta minoría que hace y deshace a su antojo y que se reparte los negocios y el dinero público. Se trata de una enfermedad muy extendida que ha alcanzado la categoría de plaga. Durante estos años, el país se ha desangrado en un torrente incontenible de “mordidas” cuyos montantes eran cada vez más disparatados. Y las prácticas corruptas han devenido en un ejercicio de puro y duro saqueo en el que están implicados políticos, lobbys empresariales, banqueros, concejales, sindicalistas, asociaciones a priori sin ánimo de lucro, instituciones públicas y privadas y colectivos y personajes de todo tipo y pelaje. En consecuencia, la corrupción es un problema colosal. Posiblemente, el problema económico más grave de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello, si de verdad queremos salvar a España del desastre económico, debemos tener muy presente que el problema de la inseguridad jurídica, la parálisis crónica de los tribunales, la injerencia constante del poder político en determinadas sentencias, las doctrinas a la carta y los escándalos procesales llevan aparejados un coste económico que es a todas luces insostenible. Desde esta perspectiva, la primera y más urgente reforma de todas cuantas atañen directamente a lo económico debería ser la de la Justicia. Sin esta reforma fundamental, la prosperidad que logremos en el futuro con nuestro esfuerzo, lágrimas y sudor, nunca estará a salvo: emprenderemos un nuevo viaje circular que, de seguro, nos llevará de vuelta al principio. Y España será por siempre el país del paro y del riesgo de la quiebra económica. Un estado fallido atrapado en la máquina del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Twitter: @BenegasJ]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-5236731751281157564?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/5236731751281157564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/reformar-la-justicia-la-primera-medida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/5236731751281157564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/5236731751281157564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/reformar-la-justicia-la-primera-medida.html' title='Reformar la Justicia, la primera medida económica'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-6879630392742281848</id><published>2011-11-21T03:51:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T03:54:21.411-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Javier Benegas'/><title type='text'>Rajoy Presidente. ¿Y, ahora, qué?</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #3d85c6;"&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/rajoy-presidente-y-ahora-que" target="_blank"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los españoles empezamos una nueva etapa, a la vista de los acontecimientos, casi una nueva era. Pero sería cursi, casi lelo, decir que llena de ilusión, pues ahora es cuando de verdad empieza el calvario. Hemos dedicado toda una década a aplazar los problemas y, lo que es peor, a agravarlos. Y ya no hay margen para las displicencia. Por fin estamos solos ante a la cruda realidad – ha costado lo suyo -, con nuestro rosario de pufos, el sistema financiero tocado, más de cinco millones de parados y aún aferrados a esa mentalidad trasnochada y suicida que debemos desechar si queremos sobrevivir. Y la pregunta es: ¿y, ahora, qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Empezaré con la frase de un poeta. James R. Lowell decía que “el compromiso hace un buen paraguas, pero un mal techo. Es una solución temporal, adecuada a menudo en la política de partido, pero casi de seguro inadecuada en la política de Estado”. Lowell acierta, pero, en nuestro caso, se queda corto. En estos momentos, el “compromiso” (tradúzcase por “consenso”) ni siquiera podrá hacer las veces de paraguas para quienes pretendan no mojarse. Lo que va a caer del cielo no es una simple lluvia sino el Diluvio. Así que olvídense. En estas condiciones, imposible practicar la socorrida política del consenso. Su exasperante lentitud traería de seguro el colapso. El nuevo Gobierno sólo tiene de margen dos o, siendo generosos, tres meses para aprobar las principales reformas. Superado ese plazo, los grupos de presión habrán movido sus piezas y podrán oponer una férrea resistencia. Y España puede irse al traste. Sólo queda asumir toda la responsabilidad y gobernar. A tumba abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En trance de desaparecer, El Partido Socialista – antaño obrero - no quiere bajo ningún concepto dar el plácet a las duras medidas que habrán de aplicarse. Y esta oposición frontal nada tendrá que ver con lo ideológico, pues hace tiempo que la ideología se convirtió en un recurso, muy destructivo pero artificial, del marketing político. Desde el punto de vista de la estrategia de partido, ser una alternativa requiere de la diferenciación, a pesar de que ello suponga actuar de manera irresponsable. Y después de los terribles estragos del “zapaterismo”, para un PSOE sin credibilidad, cooperar con un gobierno de derechas, al que no le queda otra que podar de arriba a abajo ese monstruo llamado Estado de bienestar, sería la puntilla. Así pues, el consenso entre Gobierno y oposición es una quimera. Caiga España o no, la consigna en el PSOE es “donde las dan, las toman”. Queda pues invitar a los nacionalistas a incinerarse con el Gobierno. Pero poco se puede ofrecer a cambio, salvo testimoniales concesiones bajo la coerción permanente de abandonarlos a su suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora es más cierto que nunca que o nos unimos o no saldremos de esta. Lo que cuenta es aplicar las medidas correctas con suma rapidez y cruzar los dedos. Cada segundo perdido y cada titubeo no harán sino acrecentar las presión de los mercados y el peligro de que el país quede atrapado en una espiral creciente de consignas y movilizaciones. Un entorno de caos y ruido que puede hacer imposible la imprescindible comunicación entre gobierno y sociedad. En este contexto, las reformas podrían encallar o nacer descafeinadas, y los acreedores perder definitivamente la paciencia. Y si caemos en manos del FMI y nos quedamos sin Gobierno, entonces adiós pensiones, subsidio de desempleo, sanidad y educación pública “gratuita”. Nos convertiremos en un país de parias gobernado no ya por tecnócratas sino por auditores. Y quién sabe si con el tiempo en algo aún peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconvertirse o morir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;España va a entrar en una fase de reconversión similar a la de los ’80 del siglo pasado. Esto es: reinventarse o morir. Pero con dificultades añadidas: escasez del crédito y un elevado endeudamiento. El más difícil todavía. El equipo de Mariano Rajoy ha puesto título a esta película: “Teléfono rojo, volamos hacia Berlín”. El objetivo: obtener 110.000 millones de euros a cambio del compromiso a sangre y fuego de aplicar las reformas imprescindibles, en primer lugar la laboral. Poca harina para tanta leña. Máxime cuando la mitad de este dinero tendrá que ir a sanear el sistema bancario español, y la otra mitad a salvar del colapso a las comunidades autónomas – Valencia, Murcia y Madrid incluidas – y ayuntamientos. Los ciudadanos de a pie tendremos que esperar a tiempos mejores para cambiar de coche o renovar un leasing. En el mejor de los casos, a la fuerza nos volveremos más eficientes y daremos de nuevo valor a cosas que hasta ayer despreciábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en este vuelo a Berlín habría más equipaje. Una de las propuestas estrella para reactivar la economía, la reducción del Impuesto de Sociedades a las PYME del 25 al 20 por ciento, y extender (se supone que al resto) la aplicación del 25 por ciento, choca frontalmente con la oposición de Angela Merkel, empeñada en la armonización fiscal a toda costa. ¿Cómo hará el bueno de Don Mariano para distraer al watchdog teutón y colar de rondó esta medida? Hay quienes dicen que compensando la tropelía con una fuerte subida del IVA y/o de los impuestos en los carburantes. Más nos vale que los pocos emprendedores que nos quedan sean unos fuera de serie y que aquello de que el hambre agudiza el ingenio funcione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aún haciendo todo bien, el desencanto va a ser inevitable. El ajuste del sector público (comunidades autónomas y ayuntamientos) va para largo y el desempleo seguirá en ascenso durante bastante tiempo. Entonces, ¿cómo convencer a los ciudadanos de la necesidad de sacrificios cuando los beneficios pueden tardar años en llegar? De ninguna forma, sólo queda apelar a la responsabilidad individual al grito de “¡Mariano, si caes tú, caemos todos!”. Nos guste o no, todo se reduce a gobernar para sobrevivir. Una nueva experiencia donde los sueños y los delirios que tanto nos han reconfortado durante décadas no tienen cabida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Twitter: @BenegasJ]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-6879630392742281848?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/6879630392742281848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/rajoy-presidente-y-ahora-que.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/6879630392742281848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/6879630392742281848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/rajoy-presidente-y-ahora-que.html' title='Rajoy Presidente. ¿Y, ahora, qué?'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-8471765252373549485</id><published>2011-11-13T03:00:00.000-08:00</published><updated>2011-11-13T11:26:35.367-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Javier Benegas'/><title type='text'>Franklin D. Roosevelt y Ronald Reagan: dos referentes a evitar</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #3d85c6;"&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/franklin-d-roosevelt-y-ronald-reagan-dos-referentes-evitar" target="_blank"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parece inevitable que, en tiempos de graves crisis, el ser humano mire hacia atrás tratando de encontrar referentes históricos que puedan arrojar algo de luz sobre las incertidumbres del presente. Por ello no es de extrañar que hoy vuelvan a cobrar especial vigencia personajes como &lt;b&gt;Franklin Delano Roosevelt&lt;/b&gt; o &lt;b&gt;Ronald Reagan&lt;/b&gt;. Esta actitud revisionista, sin embargo, puede derivar en el error de pensar que, rescatando opciones del pasado, y poniéndolas al día, se puedan abordar con éxito los problemas más acuciantes del presente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso de Franklin Delano Roosevelt, aún hoy día goza, para algunos, de un gran prestigio. Y los resultados de su política durante la &lt;b&gt;Gran Depresión&lt;/b&gt; son esgrimidos como prueba irrefutable de que sólo mediante la primacía del Estado y de su intervención directa en la economía es posible garantizar el progreso y el bienestar de la sociedad. Sin embargo, esta creencia no se corresponde con los logros reales de su gestión, ya que en ningún caso quedó demostrado que su &lt;b&gt;Nuevo Trato&lt;/b&gt; (una variante del keynesianismo) fuera la solución a los graves problemas económicos de aquel entonces. Pese a que sus medidas parecieron funcionar ocasionalmente, el hecho es que a finales de 1937 el paro en estados Unidos superaba el &lt;b&gt;19 por ciento&lt;/b&gt; y las producción continuaba muy por debajo de los niveles previos al &lt;b&gt;Crash de 1929&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue el anuncio de la entrada de Estados Unidos en la &lt;b&gt;Segunda Guerra Mundial&lt;/b&gt; en 1939 lo que, finalmente, terminó por sacar a la economía norteamericana de una crisis que duraba ya casi una década. Desde 1932 hasta ese momento histórico (es decir, durante 7 años) la política intervencionista de Roosevelt se demostró incapaz de sacar a Estados Unidos de la depresión. Y, quizá como solución final, &lt;b&gt;el presidente que más discursos había pronunciado contra los supuestos intereses belicistas de algunos grandes magnates, fue quien tomó finalmente la decisión de embarcar al país en la mayor guerra de la Historia&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;La clave del incomprensible éxito de Franklin Delano Roosevelt está en la &lt;i&gt;psique&lt;/i&gt; de la sociedad norteamericana de entonces&lt;/b&gt;. Previamente al Crash de 1929, los norteamericanos habían vivido el periodo de prosperidad más intenso y prolongado de su historia, y no estaban en absoluto preparados para enfrentarse a un empobrecimiento súbito, inesperado y sin precedentes. Y esa zozobra hizo que el análisis de los problemas degenerara rápidamente en simplistas juicios morales, los cuales dieron alas a discursos populistas y a teorías económicas de eficacia dudosa. En la práctica, todo quedó en un artificio que se sostuvo gracias al deseo irracional de la población de encontrar culpables a los que responsabilizar del desastre y, de esta forma, creer que sus males tendrían una fácil y rápida solución.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #666666; font-family: inherit; font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;"Pues si, según la visión de Theodore Roosevelt, el peligro es que las poliarquías económicas aspiren a gobernarnos, no parece razonable combatir una forma de concentración de poder económico con otra que, aunque en principio con fines honorables, se convierte en la práctica en el reverso de una misma moneda: la economía en manos de unos pocos políticos en vez de en manos de unos pocos magnates"&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es el recurrente problema de la inmadurez de la multitud, al que ya aludiera &lt;b&gt;&lt;i&gt;Goethe&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; hace más de siglo y medio. Para el ser humano es muy difícil aceptar que la incertidumbre sea compañera inseparable del progreso. Y  que cuanto más rápido evolucionamos, más repentinos y abrumadores son los problemas que nos amenazan. Sin embargo, para conjurar el peligro, de nada sirve la concentración del poder económico, aún cuando se produzca al amparo de la legitimidad democrática. Pues si, según la visión de Theodore Roosevelt, el peligro es que las poliarquías económicas aspiren a gobernarnos, &lt;b&gt;no parece razonable combatir una forma de concentración de poder económico con otra que, aunque en principio con fines honorables, se convierte en la práctica en el reverso de una misma moneda: la economía en manos de unos pocos políticos en vez de en manos de unos pocos magnates&lt;/b&gt;. Por más que a quienes gobiernen se les suponga hombres rectos, capaces y desinteresados, el Estado como institución de poder no es una organización moral o inmoral, sino sencillamente amoral. Exactamente de la misma manera que lo puede ser un oligopolio económico o cualquier otra organización cuyo fin último es el beneficio o la ostentación del poder.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cuanto a lo que se refiere a Ronald Reagan, cuyas recetas económicas eran pretendidamente liberales y antagónicas a la política del Nuevo Trato, tampoco nos sirve como referencia. Pues, al igual que Theodore Roosevelt, sedujo a la sociedad norteamericana de manera emocional mediante discursos también populistas, en detrimento de la capacidad racional de los ciudadanos. Pese a sus supuestos principios liberales, Reagan jamás redujo el tamaño del Estado, y durante su mandado no sólo no disminuyó el gasto público, ya por aquel entonces desbocado, sino que lo aumentó significativamente, amén de que su política exterior degeneró en un gasto adicional de &lt;b&gt;140.000 millones&lt;/b&gt; de dólares anuales en concepto de defensa.  Preguntado a este respecto, &lt;b&gt;Reagan dijo que si tenía que elegir entre la seguridad nacional y el déficit, &lt;i&gt;“yo me pondría del lado de la defensa nacional”&lt;/i&gt;, lo cual equivalía a aceptar que el fin justificaba los medios&lt;/b&gt;. Ronald Reagan nunca fue un liberal. Sólo se sentía atraído por algunas teorías económicas de corte liberal y entendía el Liberalismo como algo que se podía aplicar de forma facultativa, según fuera conveniente o no a sus propósitos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de Reagan ha habido muchos imitadores, políticos conservadores que sólo han entendido el Liberalismo como una doctrina económica (los mal llamados neoliberales), desconectada por completo de cualquier otra convicción liberal. De ahí que algunos de estos personajes, una vez han gobernado, en vez de liberalizar la economía lo que han hecho es crear oligopolios, vulnerando el principio de libre concurrencia y entregando en bandeja de plata lucrativos negocios a unos pocos elegidos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En resumen, en ambos casos fue la fuerte carga emocional asociada tanto a Roosevelt como a Reagan, y en especial a sus discursos, lo que les llevó a ser presidentes del Gobierno de Estados Unidos y acumular un gran poder. Y es esa misma carga emocional la que hoy sigue desvirtuando la realidad objetiva de sus logros, convirtiéndolos en peligrosos referentes: ídolos con los pies de barro. Los dos articularon sus discursos políticos fundamentalmente como juicios morales, tal y como lo siguen haciendo a día de hoy la izquierda y la derecha en Occidente, para ungirse como los &lt;i&gt;“hombres buenos”&lt;/i&gt; que, disponiendo libremente de todo el poder de la sociedad en su forma organizada más abrumadora: la del Estado, son capaces de enfrentarse a los &lt;i&gt;“hombres malos”&lt;/i&gt; y vencerlos. Toda una quimera que hemos de desechar para poder mirar hacia delante.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-8471765252373549485?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/8471765252373549485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/franklin-d-roosevelt-y-ronald-reagan.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/8471765252373549485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/8471765252373549485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/franklin-d-roosevelt-y-ronald-reagan.html' title='Franklin D. Roosevelt y Ronald Reagan: dos referentes a evitar'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-8001457231831320331</id><published>2011-11-08T07:55:00.000-08:00</published><updated>2011-11-13T11:25:19.178-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Javier Benegas'/><title type='text'>Adiós Señor Rubalcaba</title><content type='html'>&lt;b&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/adios-senor-rubalcaba" target="_blank"&gt;[en Vozpopuli.com] &lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate de ayer noche ha sido el último trámite de rigor, el penúltimo obstáculo, a priori comprometido, tras casi ocho años de peregrinar por el desierto de un tal Mariano Rajoy, personaje incomprendido incluso por los suyos, hasta tal punto que en más de una ocasión ha tenido que gritar aquello de “¡cuerpo a tierra que vienen los nuestros!”. Ahora sólo queda esperar a que no haya sorpresas, porque el último obstáculo serio es la decisión final del voto de más de un 30% de ciudadanos indecisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Contra el peor Rubalcaba - para algunos el mejor precisamente por eso-, se ha enfrentado el candidato popular al que le ha costado casi 20 minutos, como siempre, entender que la televisión no es el Parlamento. Y que hablar directamente a la gente precisa de otros aditamentos, como la cercanía, la convicción y el ritmo en la dicción. Cosas todas muy alejadas de la letanía de quien lee frías líneas escritas por terceros. Una Rajoy ha tomado conciencia del lugar y el medio - ¡oh, milagro! -, ha empezado a ser él mismo, que es a menudo quizá lo que más se suele echar en falta del personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos generales, si se pudiera hacer un símil futbolístico, diríase que Mariano Rajoy ha sido el equipo favorito, más primoroso y aplicado, con cierta técnica y la lección aprendida, dispuesto a tocar el balón y a gustarse. Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba ha representado a la perfección el papel de quien se sabe en inferioridad manifiesta, que opta por el juego duro, la zancadilla y la tangana, tratando de romper el partido, en ocasiones casi como un boxeador sin aire y sin juego de piernas que trata de trabarse con el contrario para, si es posible, dar algún que otro cabezazo y, con suerte, hacer daño al adversario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta vez, quizá tras los consejos recibidos después de los peor que regulares primeros 20 minutos, el de Compostela ha leído a la perfección la jugada de su adversario, jugada muy pobre, dicho sea de paso. Las interpelaciones a modo de entrevista, casi interrogatorio en tercer grado, no han obrado el efecto perseguido de trabar la lucha dialéctica y acorralar al rival en la duda. Rajoy ha tomado el control, para alivio de muchos que ya lo vieron estrellarse en anteriores debates, y, desde ahí hasta el final, ha ganado la partida, ha tocado el balón con el ritmo necesario y lo ha sabido llevar casi siempre por el sitio que le era más conveniente. Sin excesos y, sobre todo, sin apurar su suerte: con prudencia.En resumen, los primeros 20 minutos, gran susto que ha generado muchas dudas. Pero pasado el trance, el candidato socialista, sin discurso, casi haciendo las veces de sparring voluntario, ha terminado tocando la lona en al menos tres ocasiones. No ha habido KO, pues su discurso buenista del último tramo no invitaba a hacer más sangre. Al final, el marrullero Rubalcaba, en su intento de llevar la pelea a la corta distancia se ha llevando tal repertorio de golpes que, ya bastante tocado y dolorido, ha terminado aceptando el combate en la distancia que marcaba el rival, casi pidiendo la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate de ayer no disipó las verdaderas dudas que nos asedian, pero sí hay cosas que ha dejado claras. Y una de ellas es que, salvo su voluntarismo y ese compromiso suicida de tratar de salvar los trastos a un partido político sin credibilidad alguna, el candidato socialista ha sido una sombra de sí mismo, quizá porque, leyendas urbanas al margen, a fin de cuentas siempre fue un político bastante mediocre. Y ayer noche la oscuridad que finalmente le envolvió fue de tal intensidad que hasta un político como Mariano Rajoy, ajeno siempre al exceso del éxito, terminó a su lado brillando como una estrella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfredo Pérez Rubalcaba, demasiado pagado de sí mismo, se ha ido apagando poco a poco desde que se anunció su candidatura. No es hombre de primera línea sino de retaguardia, de intendencia cuartelera, oficial de campo de algún mariscal y, de cuando en cuando, si las circunstancias se lo han permitido, oficial de guardia. Sin bambalinas y tramoyas por medio, al fin se le ha visto durante estos meses tal cual es como animal político: poca cosa y muy mal líder. Sólo capaz de recurrir a lugares comunes, requiebros y retruécanos, sin ningún discurso de fondo ni cuando ha apelado a la irracionalidad ideológica. Hasta ayer noche, ha abusando de ese halo de superviviente peligroso e imprevisible, regalado durante mucho tiempo por el propio adversario. Pero, a la hora de la verdad, ese halo se ha disipado con los focos de un plató según se cumplía el minuto 21 del debate. Rubalcaba ya es historia, una historia menor, gris y, en ocasiones, negra de la democracia Española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si los españoles esta noche pasada han terminado creyendo que con alguno de los dos comparecientes es posible la salvación de este país y de las haciendas de todos. Pero, desde luego, lo que deberían tener ya meridianamente claro es que sólo hay un candidato.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-8001457231831320331?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/8001457231831320331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/adios-senor-rubalcaba.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/8001457231831320331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/8001457231831320331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/adios-senor-rubalcaba.html' title='Adiós Señor Rubalcaba'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-2725039245253027171</id><published>2011-11-04T05:08:00.000-07:00</published><updated>2011-11-04T05:11:35.217-07:00</updated><title type='text'>EETA, Bildu y AMAIUR: cuando lo letal es la ideología</title><content type='html'>&lt;b&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/eta-bildu-y-amaiur-cuando-lo-letal-es-la-ideologia"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro modelo político, lleno de ineficiencias, ha traído consigo, como era de prever, la pésima gestión económica, el despilfarro y la corrupción. Y como diría Benjamin Franklin, “un saco vacío se mantiene muy difícilmente en pie”. Ahora, postrados como estamos, nos enfrentamos al peligro de tener que abdicar de ese proyecto común llamado España. Y como a perro flaco todo son pulgas, el progresivo debilitamiento de la sociedad española es aprovechado por quienes, más allá de sus ansias separatistas, representan el totalitarismo travestido de discurso político. Tal es el caso de AMAIUR, nombre, nada casual y pleno de simbología, del nuevo partido en ciernes de la llamada izquierda abertzale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si los partidos políticos fueran capaces de ir más allá de lo obvio – el vínculo entre Bildu, AMAIUR y ETA –, comprobarían que, antes que a separatistas, nos enfrentamos a un grupo organizado y creciente de apóstatas del marxismo, al más puro estilo de Mao Tse Tung o Stalin. Gente que, so pretexto de defender a los pobres frente a los ricos, los derechos sociales, la igualdad, el respeto a la naturaleza y la identidad del pueblo vasco, pretende llegar al poder por la vía política e imponer desde éste su visión liberticida.Si los partidos políticos fueran capaces de ir más allá de lo obvio – el vínculo entre Bildu, AMAIUR y ETA –, comprobarían que, antes que a separatistas, nos enfrentamos a un grupo organizado y creciente de apóstatas del marxismo, al más puro estilo de Mao Tse Tung o Stalin. Gente que, so pretexto de defender a los pobres frente a los ricos, los derechos sociales, la igualdad, el respeto a la naturaleza y la identidad del pueblo vasco, pretende llegar al poder por la vía política e imponer desde éste su visión liberticida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvando las distancias, la izquierda separatista vasca recrea a la perfección el enfrentamiento entre la llamada Kultur de “los hombres del Este” y la Zivilisation de “los hombres de Occidente”, que alcanzó su apogeo en Alemania durante la República de Weimar. Para los alemanes partidarios de la Kultur, el enemigo de su identidad y de la pureza de su cultura era lo occidental y, por ende, todo lo relacionado con lo liberal. De ahí que su principal adversario fuera Gran Bretaña, no por ser una gran potencia dominante sino porque encarnaba el Liberalismo. Aquel enfrentamiento se saldó con la victoria de los partidarios de la Kultur sobre la Zivilisation, dando origen al socialismo identitario y, posteriormente, al Nacional Socialismo de Hitler, el cual ha escrito las páginas más negras de la Historia universal. Y éste es, de fondo, el verdadero drama que se está reproduciendo en nuestros días en el País Vasco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, los partidos políticos mayoritarios, quizá presas del electoralismo más impenitente y de la política del corto plazo y, en ocasiones, de sus facciones más miopes, se han enzarzado una vez más en un debate sin sentido a cuenta del anuncio de ETA, en el que la organización terrorista dice abandonar definitivamente la lucha armada. Y pese a que todos parecen felicitarse por la noticia, unos siguen enrocados en la acción policial y judicial como únicos medios para derrotar a los violentos, y otros insisten en ser generosos para obrar el milagro de humanizar a la bestia. En ambos casos se equivocan y dan excesiva importancia al comunicado, porque ETA no es el problema. El problema es, y ha sido siempre, su base ideológica, que no sólo permanece intacta sino que se ha fortalecido y que, llevada a sus últimas consecuencias (la violencia ideológica), es lo que degeneró en ETA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comunicados al margen, es evidente que estamos en otra fase de la partida. El totalitarismo de la izquierda abertzale hace tiempo que prendió en la calle y, ahora, reforzado por esta tremenda crisis económica y por la ausencia casi absoluta de gente capaz de hacer política con mayúsculas, se extiende a buen ritmo. Ya no es suficiente con combatir la infección en su origen de manera quirúrgica, con la policía y los jueces. Y tampoco servirán de mucho las buenas intenciones. En el País Vasco está rebrotando con fuerza una corriente ideológica del pasado que creíamos muerta y que no sólo representa un grave peligro para la unidad del Estado sino que, aún peor, es antagónica a la mentalidad emprendedora, enemiga mortal de la iniciativa individual, de la generación de riqueza y del progreso: de la Libertad, en suma. Pero, por lo que parece, carecemos de la convicción necesaria para dar la batalla donde es preciso: en el terreno de las ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para derrotar a ETA puede que sea suficiente la policía y los jueces. Pero para vencer a los separatismos y sus ideologías totalitarias, es preciso hacer que reviva la llama de la ilusión por este proyecto común que es España. Tarea titánica, sin duda, que precisa de un gran coraje y, sobre todo, rearmar a la sociedad en sus convicciones para poder afrontar con éxito problemas de una magnitud colosal. Sin embargo, aún hay motivo para la esperanza, pues no es cierto que la sociedad sea inconsciente y mire para otro lado. Ese es un lujo que la gente normal no puede permitirse. El ciudadano medio tiene mucha más conciencia de la gravedad de la situación que cualquier político. Y, además, la tiene desde hace tiempo. Por eso, de los políticos exige el ejercicio de la razón y el sentido común allí donde haga falta; a pecho descubierto y a pie de calle, con todas sus consecuencias. Nada de rasgarse las vestiduras con discursos de salón ni de demagogia barata aderezada con lágrimas de cocodrilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el apogeo de esta crisis económica, el hecho cierto es que ETA abandona la violencia de forma permanente para dejar a sus herederos el camino expedito, jugada esta que poco o nada tiene que ver con los buenos sentimientos. Urge, pues, hacer política con mayúsculas. El tiempo corre en nuestra contra y las numerosas bestias que nos acechan (crisis económica, separatismo e ideologías totalitarias) se encaraman a las verjas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-2725039245253027171?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/2725039245253027171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/eeta-bildu-y-amaiur-cuando-lo-letal-es.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/2725039245253027171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/2725039245253027171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/11/eeta-bildu-y-amaiur-cuando-lo-letal-es.html' title='EETA, Bildu y AMAIUR: cuando lo letal es la ideología'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-9156991919124940994</id><published>2011-10-25T05:36:00.000-07:00</published><updated>2011-11-04T05:11:54.879-07:00</updated><title type='text'>Los años que vamos a vivir peligrosamente</title><content type='html'>&lt;b&gt;Javier Benegas &lt;span class="Apple-style-span" style="color: #444444;"&gt;&lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/los-anos-que-vamos-vivir-peligrosamente"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ha dicho el propio director de este diario: “Vamos a vivir cuatro años terroríficos pero apasionantes”. Y coincido con la afirmación. Lo que no sé, y quizá nadie sepa, es si serán cuatro años, seis o una década. Sean los que fuere, se vislumbran terroríficos en cuanto a las enormes dificultades económicas a las que nos vamos a enfrentar. Pero también hay otras amenazas que, sin ser de índole económica, son igualmente inquietantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De un lado, algunas viejas ideologías, hoy caricaturas desprovistas de todo bagaje racional y fiadas casi por completo a lo emocional, están alimentando corrientes populistas. Y a través de ellas, abriéndose paso, vuelven las tentaciones veladamente totalitarias de la mano de una parte de la sociedad que confunde el interés general con la urgencia de solucionar sus graves problemas particulares o, sencillamente, con la satisfacción de sus delirios ideológicos. Lo que puede llevar a que se cometan tropelías en perjuicio no del “sistema”, al que se dice detestar, sino de sus semejantes.&lt;br /&gt;No son pocos los que quieren declarar proscrito al Capitalismo. Y, con él, a los bancos y a los mercados. Y desde ahí hacia abajo cualquier cosa es posible. Dada la enorme velocidad a la que se degrada la economía, en menos que canta un gallo, aquél que tenga dos casas podría ser tachado de “rico”, y ello justificaría que le expropien u ocupen alguna de ellas. Por si fuera poco, la necesidad recaudatoria de los estados, que avanza pari-passu a la degradación económica, amenaza con derivar en políticas fiscales cuasi confiscatorias y en una inseguridad jurídica crónica. Y, entre unas cosas y otras, quién sabe si el derecho a la propiedad privada puede terminar en la práctica siendo un derecho imposible. Lo cual no es cualquier cosa, ya que si para algo existen los estados es precisamente para asegurar un entorno de legalidad estable y proporcionar protección, tanto a los ciudadanos como a sus propiedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Son los políticos o el Mercado?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto la sensación de vértigo se convierte en algo generalizado, parece que algunos políticos, con el fin de zafarse del escrutinio público, se dedican a alimentar los más bajos impulsos de muchos ciudadanos, ofreciendo, una tras otra, víctimas propiciatorias. Primero fueron los especuladores, al poco tiempo la banca y finalmente el Mercado. Una caza de brujas con la que distraer las cuestiones fundamentales y ganar tiempo, pues cada vez parece más claro que el mal funcionamiento de los sistemas políticos y la visión interesada y cortoplacista de nuestros gobernantes son los ingredientes fundamentales de este desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lejos de asumir cualquier responsabilidad, en Europa preparan ya una nueva batería de medidas regulatorias, entre las que se incluye prohibir que las agencias de calificación puedan hacer públicos sus informes de solvencia de los estados, so pretexto de que los “especuladores” no ahonden más en la herida. No sería nada descabellado pensar que, con estas medidas, lo que los gobernantes quieren es asegurarse la absoluta opacidad de su gestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto, conviene saber que para evitar el actual desastre, habría sido suficiente con que la labor de inspección de las instituciones dedicadas a ello se hubiera realizado de manera conveniente. También habría ayudado, y mucho, que la gestión del crédito no hubiera obedecido a criterios políticos sino a la justa y ponderada valoración de la oportunidad y el riesgo en cada caso particular. Por último, habría sido de agradecer que el precio del dinero no fuera manipulado, porque nos habríamos evitado endeudarnos hasta cotas insoportables. Siendo así las cosas, resulta más que dudoso que, para poner coto a los más avariciosos, la solución consista en una mayor capacidad regulatoria, máxime cuando ésta será utilizada discrecionalmente por los propios políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrategia de señalar culpables para, a continuación, incrementar la capacidad regulatoria es una estrategia muy peligrosa que puede volverse contra la clase política, y contra todos nosotros, como un bumerán. Alguien debería decirles a algunos políticos y a quienes están siendo manipulados por sus diatribas que “quejarse de que la economía libre favorece a los ricos es como quejarse de que la libertad de expresión favorece a los elocuentes”. A fin y al cabo, a cuento de salvar la economía lo que nos estamos jugando es la Libertad.Sí, los años que vamos a vivir, o mal vivir, serán terroríficos y apasionantes. Pero, sobre todo, muy peligrosos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-9156991919124940994?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/9156991919124940994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/10/los-anos-que-vamos-vivir-peligrosamente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/9156991919124940994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/9156991919124940994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/10/los-anos-que-vamos-vivir-peligrosamente.html' title='Los años que vamos a vivir peligrosamente'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-114183588796289927</id><published>2011-10-17T06:08:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T07:23:24.771-07:00</updated><title type='text'>España y el inevitable fin de la infancia</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #444444;"&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/espana-y-el-inevitable-fin-de-la-infancia"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si existe un común denominador entre los actuales gobernantes europeos - lo mismo da que miremos a Alemania o a España - es su incapacidad para tomar decisiones que pongan en riesgo su popularidad y, por tanto, su continuidad en el poder. De hecho, en un momento tan crítico como el presente, causa estupor ver como la propia Angela Merkel, acuciada por la presión de los electores alemanes, un día da un paso hacia delante y al siguiente da dos hacia atrás. Esto se debe a que, tanto los políticos como los ciudadanos europeos, vivimos en sociedades incapaces de mirar de frente a los problemas que sólo alcanzan a exigir soluciones. Pero cuando pintan bastos, las soluciones indoloras y “llave en mano” no son posibles y, al parecer, nadie tiene el coraje de reconocer la verdad y decir aquello de si buscas una mano dispuesta a ayudarte, la encontrarás al final de tu brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos ciudadanos siguen apurando su tiempo convencidos de que al final, de una forma u otra, seremos salvados sin necesidad de demasiados cambios y sacrificios, que bastará con la alternancia en el Gobierno y con apretarnos el cinturón un agujero más. Y mientras llega ese momento, lejos de asumir la realidad, se dedican con entusiasmo a la improductiva, aunque gratificante, tarea de señalar a un puñado de culpables. Y si bien es cierto que, en toda sociedad que se precie, es necesaria la depuración de responsabilidades, la incapacidad para ir más allá termina siempre por salir muy cara. Nuestros problemas no se van a ver aliviados demonizando a la banca, a los mercados o a algunos de nuestros dirigentes. Si no reformamos nuestro modelo político, es seguro que persistirán los fallos e ineficiencias y, aunque nos parezca imposible, la situación se agravará aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a ello, de una parte, nuestros políticos conservadores siguen empeñados en limitar el problema a lo estrictamente económico. Y ya nos avisan de que la capacidad de acción del futuro Gobierno de España dependerá de la situación en que se encuentren las cuentas. Y puesto que a buen seguro las arcas estarán más que vacías, todo apunta a que su “ortodoxia económica” distraerá cualquier reforma del modelo político, verdadero origen de todo este embrollo. De la otra parte, la renacida gerontocracia socialista, a sabiendas de que vender capacidad de gestión sería una broma macabra, vuelve a anteponer ideología a racionalidad, abundando aún más si cabe en la atávica propensión de muchos ciudadanos a evadirse de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo ello, no es de extrañar que las demandas ciudadanas sean en muchas ocasiones pura contradicción. Por un lado, nos rebelamos airadamente contra la clase política, por su despilfarro, y contra los mercados, por su voracidad. Y, por otro, exigimos a nuestros políticos seguir acudiendo a los mercados para endeudarnos aún más y mantener el actual modelo de Estado de Bienestar. Resulta asombrosa la facilidad con la que los ciudadanos renunciamos a cualquier posibilidad de futuro a cambio de ahorrarnos sacrificios y de la gratuidad de algunos bienes y servicios que, dicho sea de paso, de gratis no tienen nada, pues, pese a que su calidad deja mucho que desear, los pagamos a un precio muy superior al que estipularía el mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es nuestro drama, vivir atrapados en la política del corto plazo y del cálculo electoral que, en última instancia, impone la propia sociedad a la que pertenecemos. Una realidad a la que ya aludía Goethe cuando escribió que “la multitud no envejece ni adquiere sabiduría: siempre permanece en la infancia”. Sin embargo, si algo está poniendo en evidencia esta crisis es que las declaraciones voluntaristas y demagógicas no alivian la presión, por más que se pronuncien en tono solemne. Y si los discursos no están a la altura de los acontecimientos y las palabras no se ven acompañadas por los hechos, la situación se volverá del todo incontrolable; en otras palabras, las reformas políticas habrán de llegar porque a la fuerza a ahorcan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-114183588796289927?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/114183588796289927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/10/espana-y-el-inevitable-fin-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/114183588796289927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/114183588796289927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/10/espana-y-el-inevitable-fin-de-la.html' title='España y el inevitable fin de la infancia'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-8155168804877313690</id><published>2011-10-10T07:16:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T07:34:23.041-07:00</updated><title type='text'>Steve Jobs: el fundador de Apple no ha triunfado</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #444444;"&gt;Javier Benegas &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.vozpopuli.com/blog/javier-benegas/steve-jobs-el-fundador-de-apple-no-ha-triunfado" style="color: #666666;"&gt;[en Vozpopuli.com]&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1985 fue un año especialmente difícil para Steve Jobs. En aquel entonces, al contrario de lo que sucede hoy, los productos de Apple no eran masivamente demandados por el gran público y había graves problemas con el desarrollo de los nuevos dispositivos. Harto de tantas dificultades, John Sculley, por entonces CEO de la compañía y con una visón del negocio que se demostró antagónica a la de Jobs, decidió que el problema era el propio fundador de Apple. Así que, primero, se las ingenió para desplazarle físicamente a un edificio apartado en el campus de Apple, al que el propio Jobs se refería como “Siberia”, y, un tiempo después, con el apoyo de la junta directiva, le relevó de todas sus funciones. Una vez desprovisto de cualquier facultad ejecutiva, Steve Jobs tuvo que marcharse de la empresa que él mismo había creado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si dejamos al margen las cuestiones menores de aquel duelo en la cúpula de Apple, comprobaremos que lo importante no fue el enfrentamiento entre dos nombres propios, Jobs y Sculley, sino lo que cada uno en cierta forma representaba y defendía. A grosso modo, mientras uno era la creatividad, la pasión y en alguna medida el caos, el otro era el método, los objetivos a corto plazo y la cuenta de resultados. Para Jobs trabajar implicaba tener que amar lo que hacía, para Sculley se trataba sólo de negocios. Y pese a que ambos eran personas brillantes, fue Jobs quien, contra todo pronóstico, terminó por ganar la partida, regresando a Apple años después para llevar a la compañía, y a sí mismo, a la cima del éxito. Aquella fue la primera vez en la que dos visiones fundamentales – y, por ende, completamente diferentes- de cómo crear riqueza habían chocado entre sí. Se trata, pues, de una soberbia parábola de nuestro tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si obviamos el fallecimiento de Steve Jobs, podría parecer que esta historia tuvo un final feliz. Pero nada más lejos de la realidad. La victoria de Jobs, de su talento, su pasión y su visión, ha sido una victoria pírrica. El combate entre talento y dogma se ha seguido librando durante décadas en un frente mucho más extenso y con otros protagonistas. Y si bien es cierto que Steve Jobs obtuvo su particular triunfo - por eso se le admira e idolatra como a un héroe -, el resultado global ha sido la derrota de su visión. Ahora, con su muerte, quizá estemos asistiendo al final antológico de una forma de hacer, crear y emprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ir más lejos, en España, y también e Europa, el talento tiene hoy enemigos cada vez más poderosos, organizados y destructivos, cuya capacidad para regular y restringir la iniciativa individual ha superado con creces los límites de lo razonable. Y nos equivocaríamos si pensáramos que el peor enemigo de la creación de riqueza son cierto tipo de ejecutivos, porque en nuestras sociedades todo está regulado, burocratizado y controlado por las Administraciones Públicas. No se trata pues de superar todos los obstáculos, esforzarse y hacer las cosas bien para alcanzar el justo y merecido premio del éxito. Es preciso, además, tener las relaciones oportunas, pagar innumerables peajes y ser muy diligente y generoso a la hora de corresponder a determinados favores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, en nuestro país, si bien es dudoso que tengamos algo parecido a John Sculley, lo que es seguro es que, por ahora, no tendremos ningún Jobs. Por aquí proliferan perfiles mucho menos admirables que están a medio camino entre la política y la empresa; entre lo público y lo privado. Y el resultado es que la creación de riqueza y su posterior redistribución es todo menos un proceso espontáneo. Es más, en muchos casos ni siquiera se crea riqueza porque el sistema político convierte a las empresas en parte de una turbia maquinaria con la que realizar una redistribución tramposa e interesada de una parte sustancial de la riqueza ya existente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión, la lamentable muerte de Steve Jobs, puede que sirva a la sociedad norteamericana para que no olvide la importancia de los valores que conducen a la consecución de los más grandes logros. Quizá allí se pregunten, al recordarle, si no necesitarán algo más que producir en serie ejecutivos que amen por encima de todo al dinero. Pero en lo que a nosotros se refiere, que aún estamos muchos pasos por detrás, debemos aprender que, para crear riqueza y que ésta se distribuya de forma espontánea en beneficio de todos, es imprescindible gozar de una mayor libertad individual. Para ello, quizá lo que los españoles y europeos hemos de extraer del famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford, no es que debamos seguir sus consejos, ya que eso estaría al alcance de una minoría, sino comprender que hemos de crear una sociedad mucho más libre para que aquéllos pocos que quieran y sean capaces de ponerlos en práctica puedan hacerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-8155168804877313690?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/8155168804877313690/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/10/steve-jobs-el-fundador-de-apple-no-ha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/8155168804877313690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/8155168804877313690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/10/steve-jobs-el-fundador-de-apple-no-ha.html' title='Steve Jobs: el fundador de Apple no ha triunfado'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-460198371374465017.post-4043726073539680088</id><published>2011-02-15T04:17:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T04:19:49.962-08:00</updated><title type='text'>Menos política y más Libertad</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #3d85c6;"&gt;Javier Benegas &lt;a href="http://www.elconfidencial.com/tribuna/2011/politica-libertad-20110215-6993.html" target="_blank"&gt;[en Elconfidencial.com]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Tal es la condición de la miseria humana, que el dolor es su sentimiento mas vivo”&lt;/i&gt;. Esta frase, de &lt;b&gt;Jean le Rond d'Alembert&lt;/b&gt;, uno de los principales exponentes del movimiento ilustrado, viene como anillo al dedo para definir algunos rasgos fundamentales de la psique de la sociedad española. Acertada o no, diríase que los españoles estuviéramos limitados a dos sentimientos: el dolor y la rabia. Pero en nuestro caso, ese dolor es silencioso; propio de las sociedades inermes. Y nuestra rabia deviene las más de las veces en impotencia. Lo relevante no es que estos sentimientos condicionen nuestra conducta inmediata, sino que nos convierten en un torpe ejemplar de “homo sentimentalis”, impedido para razonar y, en consecuencia, aprender de la propia experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Volviendo a la frase del principio, quizá fue precisamente a comienzos del siglo XIX que la sociedad española perdió su nexo de unión no ya con la historia europea sino con su propia evolución social. Pero ese momento de impulso que nos desvió nuevamente de nuestro camino y nos llevó, en los tiempos modernos, a una nueva sucesión de desastres nacionales, no fue el producto de la cerrazón atávica de los españoles ni de nuestras rancias instituciones o costumbres, ni siquiera fue el resultado de la abrumadora conjunción de fuerzas que desde todos los lados desgarraron el país. La responsable, paradójicamente, fue la “ilustración”, que devino, primero, en forzosa y, después, en violenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Francia revolucionaria propagó por media Europa una visión moderna y liberadora, con la que se pretendía dar el definitivo portazo al Antiguo Régimen y librar a las gentes del sometimiento a las religiones y demás servidumbres. Los franceses de la revolución creían que era tan bueno y positivo todo lo que defendían y exportaban al resto de países que olvidaron respetar la libertad de aquellas sociedades a las que pretendían ilustrar para que fueran precisamente eso: libres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro caso, su intervención degeneró en un desastre tan mayúsculo que, lejos de suponer avance alguno, España se convirtió en una tierra de desesperanza, arrasada y teñida de sangre, donde la traición, la venganza, el rencor, la envidia y el gusto adquirido por el uso de la violencia, no nos han abandonado desde entonces. El paréntesis de la Transición Democrática, amén de un enrevesado fraude, fue un espejismo. En conclusión, llevamos dos siglos instalados en el “homo sentimentalis”, inermes e impotentes frente al poder político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún hoy día, nos cuesta entender que las sociedades realizan los grandes cambios con pequeños pasos por la vía de la lenta evolución de sus individuos, como si cada uno de ellos fuera un gen. Este proceso, inapreciable en tiempo real, se basa en la sabia y paciente aplicación del método de prueba y error que toda sociedad sana realiza por sí misma de forma espontánea. De esta manera, los ciudadanos, cuando son realmente libres, incorporan al acervo colectivo los principios que funcionan, mientras desechan aquellos otros que o bien no funcionan o no aportan beneficio alguno. Y lo que la Historia nos enseña -es decir, la experiencia- es que interferir en este proceso mediante la política, no resuelve los presuntos conflictos que puedan existir en la sociedad sino que los exacerba y crea nuevos problemas donde antes no los había. Por ello, lo lógico sería aprender del error y comprender que el poder político no debe ser el cuerpo expedicionario de la sociedad, y que su cometido no es planificar nuestra evolución ya que ello nos lleva a confundir política con ingeniería social. Y ésta última, en cualquiera de sus formas, es el peor enemigo de las sociedades libres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Libertad y crisis económica&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero qué entendemos los españoles por sociedades libres? Diríase que creemos en la Libertad como fin último y no como un principio fundamental que está antes que la política y las ideologías. La Libertad es para muchos de nosotros, quizá demasiados, un ideal inalcanzable propio de seres idealistas. Y para otros, un peligro. Y en ambos casos están equivocados. La Libertad es algo tangible y su acción beneficiosa es tan inmediata que es la principal fuente de riqueza. Permite que cualquier individuo, sin distinción por su raza, credo o religión, pueda probar a llevar a la práctica sus ideas, y pone al alcance de todas las personas las oportunidades, incentivando el ingenio y la iniciativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una sociedad libre, el número de ciudadanos que pueden acceder a la economía y a la generación de riqueza es ilimitado, mientras que en los entornos donde falta libertad, son muy pocos los llamados a probar suerte. En consecuencia, los casos de éxito son proporcionalmente menores y la sociedad tiende a empobrecerse. La crisis económica ha puesto ante nuestros ojos esta realidad inapelable. Si miramos hacia Europa, comprobaremos que son precisamente los países con una democracia y unas instituciones de peor calidad los que se encuentran en situación más delicada. Mientras que aquellos otros cuya democracia, instituciones y mecanismos de control del poder político son más eficientes, se encuentran en mejor disposición para salir airosos del trance. ¿Es casualidad? No, en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, una última observación. Ahora que vamos a estar en permanente campaña electoral de aquí hasta 2012, fíjense como todos y cada uno de los candidatos que aspiran realmente a gobernar van a prometer mejor gestión, saneamiento de la economía y creación de empleo. Y frente a la apatía e indecisión del votante, apelarán una vez más al “homo sentimentalis” que hay en nosotros, azuzando los sentimientos de dolor y rabia contra el adversario. Pero ninguno de ellos va a prometer -ni siquiera a mencionar- el verdadero antídoto contra la crisis: la Libertad y la regeneración democrática con nombre y apellidos (no valen cortinas de humo como la “regeneración moral”). ¿Por qué? La respuesta a este enigma poco tiene que ver con la ideología. Afortunadamente, cada vez más ciudadanos empiezan a darse cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/460198371374465017-4043726073539680088?l=javierbenegas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javierbenegas.blogspot.com/feeds/4043726073539680088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/02/menos-politica-y-mas-libertad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/4043726073539680088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/460198371374465017/posts/default/4043726073539680088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javierbenegas.blogspot.com/2011/02/menos-politica-y-mas-libertad.html' title='Menos política y más Libertad'/><author><name>Javier Benegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01694205889396387886</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
